Tras un parto vaginal con episiotomía o desgarro, muchas mujeres arrastran molestias de la cicatriz durante meses: tirantez, escozor, dolor al sentarse o en las relaciones. Se vive en silencio y se asume como "normal". No lo es del todo: la cicatriz perineal se puede tratar, y mejora.
Qué puede pasar con la cicatriz
La episiotomía (corte controlado) y los desgarros del periné dejan una cicatriz que, al curar, puede generar:
- Tirantez y rigidez del tejido.
- Adherencias (el tejido se "pega" y no desliza bien).
- Dolor o hipersensibilidad al roce, al sentarse o en las relaciones (dispareunia).
- A veces, sensación de acorchamiento o pérdida de sensibilidad.
Una cicatriz perineal mal recuperada puede ser una causa importante —y muy tratable— de dolor en las relaciones tras el parto.
Por qué tratarla
Porque condiciona la vida diaria (sentarse, moverse) y la sexualidad, y porque una cicatriz flexible y desensibilizada previene molestias a largo plazo. Dejarla "que se cure sola" funciona en muchos casos, pero no en todos.
Cuándo empezar
Primero, la cicatriz debe cerrar y dar el alta tu matrona o médico (habitualmente unas semanas). A partir de ahí, si hay molestias, es buen momento para empezar el tratamiento. Nunca antes de que esté cerrada.
Cómo se trata
- Terapia manual de la cicatriz: masaje y movilización para mejorar la elasticidad, despegar adherencias y que el tejido vuelva a deslizar.
- Desensibilización: trabajo progresivo del roce y el contacto para "reeducar" una cicatriz dolorosa o hipersensible, reduciendo el dolor.
- Trabajo del suelo pélvico: liberar la tensión asociada y recuperar la función.
- Pautas para casa: automasaje de la cicatriz (te enseñamos cómo), hidratación del tejido y progresión.
En las relaciones
Si la cicatriz duele en las relaciones, el tratamiento combina la mejora del tejido con el abordaje de la tensión del suelo pélvico y, cuando hace falta, sequedad u otros factores (en coordinación con ginecología). Es uno de los motivos más frecuentes —y con mejor respuesta— por los que se consulta tras el parto.
El mensaje
La cicatriz del parto no tiene por qué dolerte meses ni condicionar tu vida sexual. Con terapia manual y desensibilización, la mayoría de las molestias mejoran. Si te tira, te molesta al sentarte o duele en las relaciones, no lo normalices: tiene tratamiento.
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