Perder unas gotas de orina al toser, estornudar, reír, saltar o coger peso es muy frecuente, sobre todo en mujeres tras el parto o en la menopausia. Tanto que muchas lo asumen como "normal" y aprenden a convivir con compresas. No lo es: es un síntoma, y tiene tratamiento.
Qué es exactamente
La incontinencia urinaria de esfuerzo es el escape de orina que ocurre cuando aumenta la presión dentro del abdomen —al toser, reír, correr o levantar peso— sin que medie ganas de orinar. No es que "no llegues al baño" (eso es la incontinencia de urgencia): es que un esfuerzo puntual vence la barrera que mantiene la orina dentro.
Por qué ocurre
La continencia depende de que el suelo pélvico y los esfínteres cierren bien la uretra justo cuando sube la presión abdominal. Cuando ese sistema falla, escapa la orina. Las causas más habituales:
- Debilidad o mal funcionamiento del suelo pélvico, muchas veces tras el embarazo y el parto.
- Falta de coordinación: el suelo pélvico no se activa a tiempo en el momento del esfuerzo.
- Cambios hormonales de la menopausia, que afectan a los tejidos.
- Sobrepresión mantenida: estreñimiento, tos crónica, impacto deportivo o gestos mal hechos en el gimnasio.
Conviene saber que un suelo pélvico demasiado tenso también puede dar escapes: no siempre es cuestión de "fortalecer".
Por qué tiene solución
La fisioterapia de suelo pélvico es el tratamiento de primera línea de la incontinencia de esfuerzo, con buena evidencia detrás. El objetivo no es solo "hacer Kegel", sino:
- Valorar el estado real del suelo pélvico (tono, fuerza, coordinación) antes de entrenar nada.
- Reeducar la activación: que el suelo pélvico se contraiga de forma refleja y a tiempo ante el esfuerzo (lo que se llama knack).
- Entrenar fuerza y resistencia cuando hace falta, bien ejecutado.
- Integrar la respiración y el abdomen, porque el suelo pélvico no trabaja solo.
- Corregir hábitos que sobrecargan: cómo coger peso, gestionar el estreñimiento, adaptar el deporte de impacto.
Lo que no funciona
Comprar compresas para siempre, hacer Kegel a ciegas (mal hechos pueden empeorar) o "aguantar" como si fuera inevitable. Tampoco hace falta llegar a quirófano en la mayoría de los casos: la cirugía se reserva para situaciones concretas y después de agotar el tratamiento conservador.
Si pierdes orina con los esfuerzos, no lo normalices ni lo escondas: una valoración te dirá por qué te pasa a ti y qué plan necesitas.
En VALSAM valoramos y tratamos el suelo pélvico en Loeches (Madrid). Si te reconoces en lo que cuenta este artículo, pide tu valoración sin tabúes. Escríbenos por WhatsApp: +34 613 02 90 75
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