La articulación temporomandibular (ATM) no funciona aislada. La forma en que respiras, dónde colocas la lengua y cómo llevas la cabeza influyen directamente en cómo trabaja tu mandíbula. Son factores poco conocidos pero importantes.
La posición de la lengua: el detalle que casi nadie conoce
En reposo, la lengua debería apoyarse en el paladar, con la punta justo detrás de los incisivos superiores, los labios juntos y los dientes ligeramente separados. Esa posición:
- Mantiene la mandíbula relajada y descomprimida.
- Favorece la respiración nasal.
- Evita el apretamiento dental continuo.
Cuando la lengua queda baja o entre los dientes, la mandíbula pierde su posición de reposo y aumenta la carga sobre la articulación y los músculos.
La respiración bucal
Respirar habitualmente por la boca obliga a mantener la mandíbula descendida y la lengua baja, altera la postura de la cabeza y el cuello, y modifica el equilibrio de los músculos masticadores. A largo plazo se asocia a mayor tensión mandibular y, en niños, puede influir en el desarrollo de la mordida y la cara.
Si respiras por la boca de forma habitual, conviene averiguar por qué (congestión nasal, alergias, hábito) y abordarlo, a veces en coordinación con el otorrino.
La postura: la cabeza adelantada
La postura de cabeza adelantada —tan común con el móvil y el ordenador— cambia la mecánica de la mandíbula. Al adelantar la cabeza, la columna cervical alta se tensa, los músculos suboccipitales se sobrecargan y la mandíbula tiende a retraerse, alterando la posición de reposo y aumentando la carga articular. Por eso ATM, cuello y postura van siempre de la mano.
Qué se puede hacer
- Reeducar la posición de reposo de la lengua y la mandíbula.
- Favorecer la respiración nasal y tratar la causa de la respiración bucal.
- Corregir la postura craneocervical: trabajo del cuello, conciencia postural y ergonomía.
- En niños con respiración bucal o alteraciones de la mordida, valorar un abordaje conjunto con odontología/ortodoncia y logopedia.
La fisioterapia integra todos estos elementos: no solo trata la mandíbula, sino el sistema completo del que forma parte. Cuidar la lengua, la respiración y la postura es cuidar tu ATM a largo plazo.
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